‘25 para el 25’: la historia detrás de una hazaña editorial latinoamericana, contada por Paco Ignacio Taibo II

El director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, narró cómo se tejió, entre tensiones políticas, negociaciones imposibles y complicidades continentales, una de las mayores campañas de fomento a la lectura en la historia reciente.

El pasado domingo 19 de abril, el Fondo de Cultura Económica llevó a cabo la entrega gratuita de ejemplares de la colección “25 para el 25” en el Patio del Sol, en el centro de Puebla, en el contexto de la reinauguración del antiguo Colegio de San Pablo.

En tal evento, Paco Ignacio Taibo II, director del organismo editorial del gobierno mexicano, narró cómo se gestó y gestionó esta colección editorial, misma que forma parte de una estrategia continental para acercar la literatura latinoamericana a jóvenes de entre 15 y 30 años.

La colección —integrada por cerca de 27 títulos de autoras y autores clave como Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano y José María Arguedas— busca no solo ampliar el acceso a los libros, sino también reforzar una identidad cultural compartida en América Latina.

Sin embargo, más allá de la entrega simbólica de ejemplares, el discurso de Taibo II reveló la compleja y, en ocasiones, caótica historia detrás de este ambicioso proyecto editorial.

‘El proyecto de fomento a la lectura más grande del mundo’

Desde el inicio de su intervención, Paco Ignacio Taibo II llamó a no desestimar el alcance de la iniciativa:

“Son ustedes parte directa de un proyecto de fomento en la lectura más grande que ha habido en el mundo en este último año”, consideró: “de ese tamaño.”

La colección consta de 27 títulos, 2.5 millones de ejemplares impresos y la distribución gratuita de los mismos en 14 países latinoamericanos, según datos del gobierno de México.

El origen de “25 para el 25” se remonta a conversaciones con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, tras el éxito de la colección “21 para el 21”.

La respuesta apuntó hacia una ambición mayor: construir una colección de alcance latinoamericano, con la participación de múltiples países, instituciones y editoriales.

El proyecto comenzó a tomar forma mediante una serie de conversaciones con gobiernos e instituciones culturales de distintos países. Hubo acercamientos con Chile, Argentina, Venezuela y Cuba.

Pero el camino no fue sencillo. Cambios políticos —como la llegada de un nuevo gobierno, de derecha, en Argentina— alteraron acuerdos iniciales. Aun así, el proyecto continuó avanzando mediante alianzas alternativas.

La lógica de construcción fue colaborativa: cada país aportaría lo que tuviera. Cuba, a través de Casa de las Américas, ofrecía derechos de autor y experiencia editorial, aunque sin capacidad de impresión. Venezuela contaba con imprentas pero carecía de papel. Colombia tenía papel, pero restricciones para exportarlo.

Durante año y medio, explicó Taibo II, se fue “armando la tela” hasta reunir a catorce países y diversas editoriales.

El reto: 2.5 millones de libros gratuitos con ’25 para el 25’

Una vez consolidada la red, surgió la siguiente pregunta: ¿cuál sería la escala? La cifra duplicaba el esfuerzo previo de “21 para el 21”, que había implicado la distribución de un millón de ejemplares. Pero ahora el desafío no solo era logístico, sino también conceptual. La colección estaría dirigida principalmente a jóvenes:

Hay un enorme sector de jóvenes que no están leyendo”, consideró el también escritor. “O que están leyendo pura pendejada”.

Ejemplares de la colección ’25 para el 25′. Foto: Cortesía Secretaría de Arte y Cultura de Puebla

A pesar del enfoque generacional (15 a 30 años), se optó por no restringir el acceso: “no le vamos a negar el libro a un adulto. No, nomás faltaba.” Además, se eliminó cualquier tipo de burocracia en la entrega: “No les vamos a pedir ni recibossonríe y te toma una foto”.

La búsqueda de la colección ’25 para el 25’ por los derechos de autor

Uno de los momentos más reveladores del discurso fue el relato sobre la obtención de derechos de autor, un proceso que combinó negociaciones formales y estrategias poco convencionales.

El caso de Julio Cortázar fue especialmente complicado. Aunque existía una antología autorizada, los derechos estaban en manos de herederos difíciles de localizar y de una editorial que rechazó la distribución gratuita:

“Dijeron: ‘¿cuánto dinero hay?’. Y dijimos: ‘No les vamos a dar un peso…’ y se nos pudrió Cortázar”, recuerda Paco Ignacio.

Con Gabriel García Márquez, el escenario parecía similar, pero la solución llegó al contactar directamente a sus hijos: “Nos dijeron: ‘Mi padre hubiera firmado para regalar su libro’”. Esto permitió presionar a la editorial y concretar la inclusión de su obra.

En el caso de Eduardo Galeano, la negociación con Siglo XXI derivó en una solución creativa: reunir todos los textos del autor sobre el Ché Guevara en un solo volumen.

Una selección latinoamericana

La curaduría de la colección fue otro proceso complejo. Se buscó un equilibrio de géneros —cuento, poesía, testimonio, novela— y una representación amplia del llamado boom latinoamericano y sus alrededores.

También se incorporaron voces contemporáneas y menos conocidas en otros países, como Fabrizio Mejía Madrid, cuya inclusión generó sorpresa fuera de México. El proceso incluyó lecturas, debates y validaciones internas. De una lista inicial de 80 libros, se depuró hasta llegar a los 25 títulos finales.

Entre los hallazgos más significativos, Taibo II destacó la inclusión de obras como Vientos de primavera, de Alaíde Foppa, con prólogo de Elena Poniatowska; textos de Miguel Ángel Asturias, facilitados gratuitamente por su familia, así como obras de Roque Dalton, impulsadas por sus herederos.

El proyecto también enfrentó obstáculos políticos. En algunos países, gobiernos se negaron inicialmente a participar, mientras que en otros se sumaron nuevas administraciones.

El financiamiento principal recayó en México. Según relató Taibo II, fue necesaria una intervención directa de la actual presidenta Claudia Sheinbaum, quien autorizó recursos a través del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. “Es lo bueno de hablar con una presidenta”, dijo.

Finalmente, la colección fue distribuida de manera simultánea en distintos países el 17 de diciembre, aunque con variaciones logísticas.

Puedes escuchar el discurso completo de Paco Ignacio Taibo II en el siguiente video.

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