‘Rebeladas’, documental sobre la vigencia y legado del Colectivo Cine Mujer

En la historia de la cinematografía nacional existen capítulos que permanecen incómodamente vigentes. A finales de la década de 1970, bajo una estructura social profundamente conservadora, surgió el Colectivo Cine Mujer, una agrupación de cineastas que decidió utilizar el formato de 16 milímetros para nombrar aquello que el Estado y gran parte de la sociedad preferían callar.

Hoy, el documental Rebeladas (2023), dirigido por Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier, recupera el archivo vivo de dicho colectivo para contrastar las demandas de aquellas pioneras con la crudeza del panorama actual.

La cinta, protagonizada por figuras fundamentales como Ana Victoria Jiménez, Mónica Mayer, Rosa Martha Fernández, María Novaro y Maricarmen de Lara, fue presentada recientemente en las instalaciones de la universidad Cinema, en la ciudad de Puebla, donde se llevó a cabo una proyección acompañada de un foro de discusión con la codirectora Tabatta Salinas y Adriana Lizondo, integrante del colectivo Impacta Cine.

El proceso de creación de Rebeladas fue una prueba de resistencia que se extendió durante más de diez años. Uno de los mayores desafíos consistió en localizar y restaurar el material original del Colectivo Cine Mujer.

“Se me fue un poquito la cordura”, confesó Tabatta Salinas durante el conversatorio realizado en Cinema, al detallar cómo piezas fundamentales como Yalaltecas (1984) o Vida de ángel (1982) se encontraban perdidas o en condiciones técnicas deplorables.

La recuperación de alguna parte del material ocurrió de manera fortuita. Tras meses de búsqueda, un casete MiniDV localizado en la “catacumba” de formatos antiguos del editor Leopoldo Best, pareja de la cineasta Maricarmen de Lara, permitió rescatar secuencias que se consideraban extraviadas. Sin embargo, más allá del aspecto técnico, Salinas enfatizó la importancia de construir vínculos humanos durante el proceso de creación.

“Me siento afortunada porque logré desarrollar una amistad con ellas”, confió la cineasta. “Si solo hubiera llegado a ‘vampirizar’ la información, no tendríamos esta película. Ellas no habrían sido tan generosas ni habrían abierto su corazón de esta manera”.

‘Rebeladas’ narra la historia del primer colectivo feminista de cine en México. Fotograma: Cortesía Rebeladas.

Del 68 a la exigencia de la maternidad voluntaria, el contexto de ‘Rebeladas’

El documental Rebeladas narra una transición política fundamental en México. Muchas de las protagonistas provenían de una militancia tradicional dentro del Partido Comunista, habituadas a la protesta callejera, aunque relegadas de los espacios de poder. Después de la represión estudiantil de 1968, surgió una nueva conciencia: las mujeres participaron activamente en los movimientos sociales, pero también comenzaron a reconocer que dentro de esos mismos espacios eran silenciadas.

Éramos muy poquitas, pero muy aguerridas”, se escucha en el filme.

Influenciadas por los movimientos de liberación de mujeres en Estados Unidos y por diversos textos clave de la época, las integrantes del Colectivo Cine Mujer y otras mujeres organizaron la primera manifestación por la liberación de la mujer en el Monumento a la Madre. Lo que el gobierno autorizó entonces como un “evento doméstico cultural” terminó convirtiéndose en un acto radical bajo la consigna de la maternidad voluntaria y la exigencia de aborto libre y gratuito.

El documental también recupera imágenes de hospitales donde las mujeres llegaban con abortos provocados, enfrentando no solo el riesgo de muerte, sino también el escarnio policial y social.

El cine como herramienta política y cotidiana

Para las integrantes del Colectivo Cine Mujer, el cine era una extensión de la vida misma. El filme revela un vasto archivo personal conformado por fotografías, documentos y equipos antiguos que permanecieron guardados durante décadas. Las protagonistas describen el cine como una “herramienta precaria”, aunque indispensable para dar voz a aquello que permanecía invisible.

El documental explora además la doble y triple jornada laboral que enfrentaban estas mujeres: ser madres, amas de casa y artistas en resistencia. “Ser mujer estaba difícil, hacer cine estaba difícil, pero hacer cine feminista estaba ocho veces más difícil”, relata una de ellas en la cinta. Esa lucha se libraba tanto en las universidades como en la cotidianidad de la mesa del comedor y la sala del hogar, desafiando el autoritarismo de la época.

Parte del material producido por el Colectivo Cine Mujer se encontraba perdido. Fotograma: Cortesía Rebeladas

Tomar la vía pública como estrategia de distribución

Adriana Lizondo, integrante de Impacta Cine, explicó que la distribución de Rebeladas también ha funcionado como un acto de activismo organizado. La gestora cultural recordó que, en el marco del 8M, lograron cerrar la avenida Reforma de la Ciudad de México para proyectar el filme.

“Saber cuándo, con quién y dónde, estar organizadas, nos permitió tomar la calle”, dijo. “Así se hace cine colectivo: ocupando el espacio”.

Ante la inquietud de estudiantes sobre lo “incómodo” que puede resultar para la industria una mujer con opiniones firmes, Salinas recordó que al Colectivo Cine Mujer intentaron minimizarlo llamando a sus integrantes, de manera burlona, “las tías del celuloide”. Su consejo para las nuevas generaciones fue contundente: “Tú sigue hablando, sigue quejándote, sé una rebelada”.

Un llamado a la comunidad: sostener el cine nacional

Para cerrar el encuentro, Salinas lanzó una invitación a las y los cineastas en formación: sostener la industria nacional desde el consumo local.

“Vayan a ver cine mexicano”, llamó. “Es increíble que duráramos ocho semanas en la Cineteca (Nacional). Apóyense entre ustedes, vayan a ver las películas de sus colegas. No podemos competir con Transformers 7 si no nos sostenemos entre nosotros”.

Con su paso por Puebla, Rebeladas reafirmó que la colectividad continúa siendo una de las principales herramientas frente al avance de la derecha y de la violencia sistémica. Como señaló Salinas, los derechos conquistados pueden perderse en cualquier momento si no se construyen redes y se mantiene viva la memoria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *