M en el fin del mundo, de Radical Colectiva Escénica, explora la adolescencia, la sexualidad y la vida en el ciberespacio a través del teatro físico y silente
Cuatro alumnos de secundaria con uniformes escolares y pasamontañas de colores toman el escenario mientras una voz en off enlista las reglas de la escuela: cumplir con los horarios, asistir a la ceremonia cívica, no comer en clase ni usar lenguaje soez. Es la hora de entrada y el profesor, sin decir una palabra, exige a una de las alumnas que se retire la sudadera de color rosa que no corresponde con el uniforme escolar.

Así inicia la obra teatral M en el fin del mundo, una puesta en escena de Radical Colectiva Escénica que propone la idea de la adolescencia como el fin de un mundo y el comienzo de otro, y que surgió a partir de un proceso de investigación y creación desarrollado con estudiantes de dos secundarias del sur de la ciudad de Puebla.
El proyecto, realizado con apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Puebla 2025, explora temas como la identidad, la sexualidad, la amistad y las relaciones en un mundo marcado por lo digital mediante un lenguaje de teatro físico y silente poco frecuente en la cartelera local.
Durante una función de prensa realizada en la Sala Luis Cabrera de la Casa de Cultura de Puebla, integrantes de la colectiva explicaron a LUMBRERAS que la obra nació en talleres y procesos comunitarios desarrollados con adolescentes de las secundarias Nicolás Reyes Alegre y Técnica 102, así como de una experiencia de trabajo territorial que su directora, Majo Alanís, mantiene desde hace varios años en la colonia Granjas San Isidro.
‘M en el fin del mundo’, de los talleres a la escena
De acuerdo con Majo Alanís, M en el fin del mundo surgió a partir de inquietudes observadas en adolescentes con quienes ha trabajado en una biblioteca comunitaria del sur de la ciudad.

“Yo detecté en mi territorio una problemática específica”, explicó la directora al referirse a los cambios que ha observado en las formas de convivencia, identidad y socialización de las juventudes en entornos atravesados por las tecnologías digitales.
La creadora escénica señaló que la investigación se articuló alrededor de tres ejes principales: adolescencia, ciberespacio y sexualidad, entendida esta última en un sentido amplio que incluye la identidad, la expresión de género y las relaciones humanas.
Asimismo, enfatizó que la propuesta busca recuperar experiencias concretas de un contexto determinado y no pretende presentar una visión universal de la juventud.
“Este proyecto de investigación-creación está situado”, explicó en entrevista con LUMBRERAS. “No pretendemos que esta obra sea universal y que atraviese a todo mundo, sino sabemos que estamos haciendo eco de las voces de las adolescencias que formaron parte de procesos de creación comunitaria”.
Aunque el proyecto se desarrolló con estudiantes de secundaria, la puesta en escena es interpretada por actores que integran Radical Colectiva Escénica, quienes transformaron los materiales surgidos durante la investigación en una propuesta de ficción escénica construida desde la creación colectiva.
La colectiva define este proceso como un ejercicio de “etnoficción”, una metodología que combina investigación de campo y creación artística. En este caso, las experiencias compartidas durante los talleres sirvieron como punto de partida para construir una propuesta escénica.

Una adolescencia contada desde el cuerpo
Lejos de construir una historia lineal, M en el fin del mundo presenta una serie de escenas inspiradas en experiencias asociadas a la adolescencia contemporánea. A lo largo de la función aparecen imágenes relacionadas con la vida escolar, la amistad, las redes sociales, la presión sobre los cuerpos, la construcción de la identidad y el descubrimiento de la sexualidad.
Cinco personajes vestidos con uniforme escolar y pasamontañas de colores recorren distintos paisajes de esa etapa de la vida: desde ceremonias cívicas y dinámicas de salón de clases hasta fiestas de XV años, espacios de intimidad y momentos de conflicto personal.
Las escenas se articulan mediante recursos visuales, coreográficos y corporales más que a través del diálogo, lo que permite que la atención se concentre en las acciones y relaciones entre los personajes.

Un lenguaje escénico poco frecuente en la cartelera local
La decisión de prescindir casi por completo de la palabra fue, según sus creadores, tanto una elección estética como discursiva. Para Majo Alanís, muchas de las experiencias que marcan la adolescencia se viven a través del cuerpo y por ello resultaba necesario explorar un lenguaje escénico que privilegiara la acción física.
“La mayor parte de las cosas que nos afectan en la adolescencia siempre atraviesan el cuerpo”, explicó.
Por su parte, integrantes de la colectiva señalaron que también existía un interés por explorar otras posibilidades teatrales distintas a las propuestas centradas exclusivamente en el texto, incorporando herramientas como máscara, clown, acrobacia, acrodanza y trabajo corporal. Esto, además, buscaba que la obra fuese accesible para personas de la comunidad sorda, población con la que la colectiva también ha trabajado.
“Algo que observábamos mucho en las obras, es que por lo regular se cargaba mucho a un teatro dialogado y se volvía algo muy tedioso en lo que ya la palabra estaba muy forzada”, ahondó al respecto la productora y actriz Val Espina. “Quisimos volver al sentido principal de la palabra ‘actuación’, que es acción, y a partir de eso explorar la corporalidad, técnicas de acrobacia, acrodanza, clown, máscara y viewpoints”.
En una de las escenas más potentes de la obra, imágenes de cuerpos de belleza hegemónica se proyectan sobre una pantalla blanca al fondo del escenario, mientras los estudiantes miran sus celulares ensimismados, casi angustiados. Después comienzan a perseguirse mientras graban en video de cada movimiento del otro. Sin decir una sola palabra, la emoción que la escena busca llega a los espectadores.

La colectiva y sus próximas funciones
M en el fin del mundo fue dirigida por Majo Alanís. El elenco está integrado por Val Espina, Novelo Canul, Ari Minutti, Karla Aguilar y Miztli Brandon Torres.
El equipo creativo también incluye a Val Espina en la producción ejecutiva y diseño gráfico; Novelo Canul en el diseño de iluminación; Héctor Jiménez Vázquez en la construcción de escenografía; Samantha Xicohtencatl en la confección de los pasamontañas, y Aarón Cuautle “El Artesano” como autor de la pieza musical original.
M en el fin del mundo tendrá una función el 26 de junio a las 19 horas en el CEBIS Xonaca (22 Oriente 2005, Xonaca, Puebla) como parte del programa “Noches de Barrio”, así como una presentación el 29 de junio a las 18 horas en el Teatro de la Ciudad (Juan de Palafox y Mendoza 14, Centro, Puebla).
Para saber si la obra tendrá futuras funciones, revisa las redes sociales de Radical Colectiva Escénica.

Esta nota fue actualizada el 15 de julio de 2026 para incluir material fotográfico de la puesta.



