Una estampa expuesta en las salas del Museo Casa del Caballero Águila, en el centro de San Pedro Cholula, muestra a un enorme caracol convertido en ecosistema en el que cohabitan conejos, armadillos, zorros y hasta un hada que se balancea en un columpio que cuelga de un árbol. Estos seres, creados por la artista plástica poblana Isabel Tello, conforman una comunidad inusual.
La exposición “Ordenamiento ritual”, curada por las gestoras culturales Fernanda Durán y María José González, es por sí misma una comunidad inusual: en las tres pequeñas salas que albergan la muestra, conviven estampas que usan solo tinta negra, o roja, o colores diversos que contrastan; piezas de corte figurativo y abstracto; paisajes naturales donde garzas descansan frente a la puesta de sol, pero también escenas urbanas construidas con miles de líneas.
“La obra reunida”, dice el texto de sala, “enmarca esta hibridación como resultado de la influencia del trabajo colectivo y su relación con el entorno natural, así como las conexiones cada vez más difusas de la experiencia humana cotidiana y los problemas que se enmarcan en diferentes escalas”.
Durante la inauguración, que se llevó a cabo el pasado viernes 26 de junio, se develaron decenas de piezas de 38 artistas originarios de Puebla y Guadalajara como parte de un proyecto que buscó crear lazos entre las comunidades de las artes gráficas de ambas ciudades mexicanas. Un montaje cuidadoso resuelto con imanes —pues las paredes de la Casa del Caballero Águila no pueden ser intervenidas con clavos por su carácter de inmueble protegido por el INAH— sirvió como escenario para el intercambio de artistas y gestores de dos latitudes distintas unidas por la estampa.
“A mí se me hace muy padre que esta exposición, que es de gráfica, sea toda diferente”, dice la artista Francis Nu, que llegó desde Guadalajara para mostrar dos monotipos que representan montañas en colores cálidos: rojos quemados y ocres intensos. “Todo es muy variado, lo que lo hace muy enriquecedor, de que: ‘oye, esta técnica yo nunca la había visto, ¿cómo se hace?’. Te abre panoramas, como también viajar, moverte de un lado para otro y esa inquietud de buscar, que es lo que se da. No vienes aquí porque necesites que te vayan a pagar o subsidiar. No. Es como el aferrarse. Y creo que las artes son eso: el aferrarse”.
Todo esto, sin embargo, no iba a suceder así.

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A finales de febrero de 2026, Fernanda Durán se acercó a la Dirección de Gestión Cultural del organismo público Museos Puebla —que depende del gobierno estatal— para proponer un proyecto expositivo que reuniría a artistas de Guadalajara con la comunidad del grabado poblano. El mejor lugar para albergar dicha propuesta, pensaron todos, era el Museo Taller Erasto Cortés (Mutec), en el centro de Puebla, uno de los pocos museos en México dedicados exclusivamente a las artes gráficas.
El proyecto no incluía solo la exposición, sino charlas, talleres dirigidos a jóvenes de comunidades como Santa María La Ribera y otras actividades.
“‘Ordenamiento ritual’ nace de un grupo que se formó en Guadalajara y que trabaja con comunidades de Jalisco asoladas por la violencia, donde los niños están muy expuestos a estas situaciones”, explica Fernanda Durán en entrevista telefónica. “Es un proyecto que lleva muchísimos años. (…) Todo esto nace de pura voluntad. No hay una ganancia más que tejer redes y continuar con proyectos que después puedan beneficiar a todos”.
Cuando el 17 de marzo se reunió por primera vez con personal de Museos Puebla, la gestora cultural y curadora ya había realizado la selección de obra, por lo que se acordó que el viernes 26 de junio se llevaría a cabo la inauguración.
“Yo llego ya con un proyecto armado: un tema, la obra de estos chicos y una exposición que forma parte de lo que llamamos ‘La jornada de grabado’, cuyo objetivo era que distintos colectivos de Puebla y estos artistas de Jalisco pudieran conocerse; más que nada, generar una conexión”, narra la gestora, al teléfono. “Les expongo (a Museos Puebla) que ya tenía la lista de obra, que los artistas de Jalisco estaban muy dispuestos a colaborar y que en Puebla también ya se estaba reuniendo obra de distintos artistas: maestros con muchos años de trayectoria en la gráfica y jóvenes que se iban sumando. Ese también era un objetivo: reunir a maestros reconocidos con artistas emergentes”.
Según recuerda Fernanda, en Museos Puebla pusieron una única condición para aprobar la muestra: que esta después pudiera presentarse en Guadalajara, por lo que comenzó una gestión alterna para ubicar la galería que podría alojarla posteriormente.
La gestión parecía seguir su curso hasta que, el 1 de mayo, la cantante Cinthya Ladrón de Guevara fue nombrada directora de Gestión Cultural en Museos Puebla en sustitución del especialista en proyectos expositivos que previamente ocupaba ese espacio y que había iniciado la colaboración con Fernanda.
“Me comunico con las nuevas personas y encuentro que me dejan en visto”, lamenta la gestora. “Les pedí aproximadamente cinco veces que nos reuniéramos, les expliqué que el proyecto ya estaba encima y que quería volver a presentarles todo. Incluso fui personalmente al museo a buscarlos. En el caso de la directora de exposiciones, no respondía los mensajes; únicamente contestaba: ‘sí, claro, lo revisamos’. Yo seguía insistiendo en tener una reunión porque el proyecto ya estaba aceptado y ya existía una fecha calendarizada”.
De manera alterna, Fernanda y sus colaboradores continuaban con la organización de las actividades que complementarían la muestra —una charla sobre gráfica en el Museo UPAEP, talleres con jóvenes—, así como la logística que implicaba el traslado y hospedaje de los artistas de Jalisco.
En cada correo electrónico, Fernanda reiteraba que la fecha de inauguración estaba programada para el 26 de junio y que ya se habían adquirido traslados aéreos, lo que contrastaba con la parsimonia de los funcionarios de Museos Puebla, que se tomaban hasta once días para responder los mensajes.
Según la versión de Fernanda Durán, ella hacía lo posible por cumplir con prontitud con los nuevos requerimientos de documentos por parte de Museos Puebla: cartas de cesión de derechos de exhibición, avalúos y actas de certificación de autenticidad.
“Sí, vamos muy bien”, recuerda Fernanda que le decían. “Ya estamos en las últimas etapas para concretar con la abogada, elaborar el contrato con el museo y realizar las gestiones necesarias”.
Sin embargo, el viernes previo a la inauguración, cuando Fernanda preguntó cuándo podrían ingresar al museo para realizar el montaje de la expo, Museos Puebla respondió, en un correo que finalizaba con la frase “esta comunicación continuará hasta el lunes, en un horario de 9 a 6”, que no sería posible inaugurar en la fecha previamente acordada.
“Fue un cierre total”, dice Fernanda. “Lo que más me molestó fue que ellos mismos propusieron inicialmente la fecha. Me dijeron que el museo estaba disponible y que todo estaba listo. Pero cuando ocurre el cambio de dirección, la nueva responsable ya no se preocupa por responder los mensajes ni por agendar una reunión, aun sabiendo que desde el principio le expliqué la presión de los tiempos”.
En tres días, Fernanda debió buscar un nuevo espacio expositivo y el Museo Casa del Caballero Águila, que depende del gobierno municipal de San Pedro Cholula, recibió “Ordenamiento ritual” de inmediato.
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El artista plástico Óscar Basulto, que se ha especializado los últimos quince años en el linograbado, presenta en “Ordenamiento ritual” una estampa en colores rojizos y anaranjados que muestra a tres personajes reunidos alrededor de una fogata en un probable ritual rodeado de palmeras. Coyotes, un simio, un cielo estrellado y una persona que vuela sobre las montañas complementan la comunidad representada en su obra de arte.
La organización Rutas Plásticas, de la que Óscar es fundador y director, tiene el objetivo de descentralizar la actividad artística en Jalisco a través de la instalación de talleres de grabado en comunidades periféricas, algunas con población indígena, otras azotadas por la violencia criminal.
“Bueno, yo estaba muy contento cuando me dijo Fernanda que no se había hecho, que lo habían cancelado, porque en Jalisco tenemos justamente ese problema todo el tiempo”, dice el artista cuando le pregunto sobre el periplo de gestión que implicó la muestra. “Los centros culturales, las oficinas gubernamentales, están tomadas por personas que no tienen la pasión por la cultura que deberían. Y nuestro discurso se manifiesta cuando llegamos y nuestra misma exposición se cancela. Pero también nuestro discurso es de esperanza, y de saber que en la cultura siempre hay alguien que cambia las cosas. Hay uno, siempre, que cambia las cosas”.

El grabador Manuel Rodríguez utiliza una técnica perfeccionada por Picasso a la que se le conoce como grabado de reducción y que permite utilizar una misma placa de linóleo para aplicar distintos colores. Según me explica el artista, si bien esta técnica facilita la producción de piezas polícromas, reduce la reproductibilidad de la placa a pocas copias.
A este artista proveniente de Guadalajara le gustan las imágenes satíricas. En uno de sus grabados presentes en “Ordenamiento ritual” se muestran los pies de un guerrero jaguar en medio de un estadio de futbol; en otra, Juan Calvino fornica con un enorme insecto para alegorizar cómo hasta la utopía más elaborada y funcional termina por ser destruida por la ambición humana.
“A mí nunca me había pasado, pero se cerró una puerta. Es una falta de respeto”, dice el artista cuando le pregunto lo mismo que a su compañero. “Pero eso está muy bien, porque da oportunidad de darle la vuelta a la situación para hacer algo más chingón, que es lo que pasó: todos nos movilizamos (…) Si vemos el lado bueno de las cosas y seguimos trabajando con lo que tenemos, porque (la situación) no va a cambiar, pues puede cambiar de menos nuestra realidad. Y eso es lo importante, o lo que sucedió aquí, pero fue colectivo, no es algo de una persona. No podemos solos, necesitamos ayuda. Y la red que tenemos es de grabadores, es de artistas, de personas que son colegas, que entienden lo que hacemos, que nos vamos a tomar la chela juntos. Somos amigos. La amistad es, creo, lo más importante”.

La artista Andrea Torrencial viajó desde Guadalajara para exponer la pieza de mayores dimensiones de “Ordenamiento ritual”, una imagen de tres figuras humanas reunidas alrededor de una forma geométrica que representa un péndulo: un hombre en posición fetal, una mujer con el torso desnudo y actitud dancística, un cuerpo más cubierto de tela.
Andrea había planeado mostrar una estampa de la misma placa pero impresa sobre tela deshilada, algo que ayudaba a fortalecer el trabajo conceptual que había construido alrededor de la imagen: la idea del vacío en el filósofo francés Gilles Lipovetsky. Sin embargo, aquella pieza debía sostenerse desde las vigas de madera del techo del Mutec, algo que resultaba difícil de resolver en la nueva sede, así que la estampa sobre papel sostenida con imanes ocupó su lugar.
“Creo que en general habla de esa falta de compromiso social con el arte”, dice la artista plástica sobre las circunstancias que derivaron en el cambio de su obra. “Y también creo que se reafirma esta idea que desde los lugares indicados, como son artistas y gestores comprometidos, se logra esa unidad. No es nada sencillo traer estas piezas desde Guadalajara (…) Entonces, creo que al final es súper importante buscar que quien está a cargo de la cultura sean realmente facilitadores y no al contrario. También creo que la unidad de comunidad es lo más importante y es lo que puede darle un sentido más profundo al arte”.

“Está claro que la cultura está escasa, que estamos viviendo un abandono cultural generalizado en México y que no podemos hacernos de la vista gorda, realmente”, finaliza Óscar Basulto. “Hay que ser muy claros. Estamos viviendo una tragedia nacional (…) Si no hubiera estas capacidades de brincar estos obstáculos y buscar dónde expresarnos, imagínate. Parece que al único que le interesa una exposición es al expositor, pero no, la verdad es que el pueblo está muy arraigado a visitar sus casas de cultura y la gráfica es un asunto patrimonial desde hace muchos años. Entonces, para mí fue el ejemplo perfecto de por qué hay que luchar, por qué hay que seguir insistiendo, por qué es importante que la cultura lata”.
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Aunque Fernanda Durán encontró las puertas de la Casa del Caballero Águila abiertas para la exposición, el resto de la gestión no estuvo exenta de tensiones. La curadora había pedido previamente a los artistas participantes que enmarcaran sus piezas, pero, como en la nueva sede no pueden usarse clavos, tuvo que pedir de nuevo que las estampas fueran retiradas de los marcos.
Algunos de los artistas decidieron retirarse de la exposición en medio de lo que entendieron como un trabajo de gestión improvisado. Fernanda calcula que los artistas pudieron haber invertido hasta dos mil cuatrocientos pesos en los enmarcados que ya no se utilizaron. El miércoles 25 emitió un comunicado en sus redes sociales en la que denunció el “poco compromiso” y la “informalidad” de Museos Puebla.
“Decidimos hacer el comunicado porque ya había mucha gente cansada de lo que estaba ocurriendo”, dice. “Además, a mí me deja muy mal parada frente a todos ellos, cuando mi intención siempre fue que las cosas salieran de la mejor manera”.
“¿Qué otras implicaciones ha tenido esta decisión de Museos Puebla para el proyecto? ¿Qué otras afectaciones han tenido?”, le pregunto.
“Para empezar, va de por medio mi reputación como gestora”, responde. “Las demás actividades del proyecto van marchando bastante bien (…), pero algunos artistas estuvieron bastante molestos, entendían que no era una situación que estuviera en mis manos, pero sí afecta la seriedad con la que puedan ver futuros proyectos que yo gestione. Y con los artistas de Guadalajara, fue descolocarlos completamente: ellos se llevan la impresión de que Museos Puebla funciona de una manera en la que primero dice que sí y al final dice que no”.
“Hoy, en verdad, en lo personal me siento un poco apenado por lo sucedido”, dice Aurelio Leonor Solís en entrevista. “Pero todo tiene una historia, joven, a ver: cualquier institución debe llevar ciertas normas, ciertos requerimientos, si se puede decir, ciertos papeles”.
Aurelio Leonor, el pintor especialista en retrato que ocupa actualmente la dirección de Museos Puebla, me recibe personalmente en su oficina en el Museo Internacional del Barroco apenas una hora y media después de que el área de prensa del organismo recibe mi solicitud de una versión institucional sobre el tema.
“Ha habido cambios en Museos, por supuesto”, relata el funcionario. “Eso dio pie a que nuestra directora tuviera a bien ir preguntando los procesos, porque en esta institución tiene que haber todo un proceso muy serio para que todo sea legal y todo mundo tenga el derecho de participar. Es eso. Yo me siento apenado, pero las puertas para la maestra Fernanda están totalmente abiertas. (…) Por favor, díganle, o si nos escucha, o si nos leen, que la oportunidad nuevamente está abierta para ella. Yo puedo ofrecerle una disculpa totalmente, pero le vuelvo a decir que hay procesos en esta institución que hay que cubrir, nada más”.
“¿Y cuál habrá sido, digamos, la falla o la cuestión normativa, de los protocolos, que impidió que se pudiera inaugurar la exposición este viernes?”, pregunto.
“Mira”, interviene Cynthia Ladrón de Guevara, quien también está presente en la entrevista. “Lo que sucede es que tuvimos el contacto con la maestra Fernanda Durán recién que llegamos y, bueno, a atender todos los temas. Entonces, evidentemente, como aquí menciona el director, hay una serie, obviamente, en la forma, en el orden, de trámites administrativos y jurídicos que cada ingreso de obra o exposición se debe llevar a cabo. A lo cual, a la maestra le solicitamos su documentación, que normalmente se pide para generar el buen ingreso y demás. Entiendo, no sé, tal vez por carga de trabajo y demás, hubo un poco de tardanza en la recepción de esos documentos, por lo cual no fue posible agendarle, porque una vez recibidos hay que dar trámite y demás, que obviamente conlleva naturalmente algún tiempo. Fue este el motivo por el cual se le hizo, y no es que se haya cancelado, sino la propuesta de cambio de fecha. Aquí, de hecho, lo tengo en agenda. La propuesta que se le envió fue para el 16 de julio, lo cual evidentemente no fue de su agrado (…)”.
De acuerdo con Fernanda, cambiar la fecha habría implicado prácticamente la cancelación del evento, porque los artistas de Guadalajara ya contaban con pasajes aéreos.
“Mira”, continúa Cynthia. “No dudo que hubiera habido un intercambio, un acuerdo, verbal. Sin embargo, no teníamos, o yo no tengo, y en las diferentes direcciones tampoco existe el archivo de que se haya hecho de manera formal. O sea, vuelvo a lo mismo con este orden que tiene que haber para que haya un buen ingreso de la obra. Entonces, yo creo que ahí fue tal vez el canal que no fue idóneo en su momento, que evidentemente desconocemos cómo se llegó de principio a fin antes. Y reitero: yo recién tomo el cargo. (…) No puedo hablar por el pasado, porque no estaba. Pero seguramente, al no encontrar archivo, fue tal vez un acuerdo de manera verbal”.
Finalmente, pido un mensaje para los artistas foráneos que se llevaron un mal sabor de boca al no poder exponer en el Museo Taller Erasto Cortés, como habían previsto.
“El mensaje para todos los artistas, a nivel nacional y a nivel mundial: a veces hay confusiones, como en este caso”, reitera Aurelio Leonor. “Ellos van a entender que a lo mejor no se dieron los tiempos, que Museos Puebla, por supuesto, y Puebla mismo, están para atender a todo mundo. Que se lleven la mejor impresión de Puebla, porque van a ver qué es Puebla a través de sus museos, de sus galerías, de lo que alguna vez dijeron: ‘Puebla es un museo’, ya que nuestras iglesias, nuestras casonas, todo aquí en Puebla manifiesta el arte en grande, igual que en muchas partes de nuestro México o del mundo, pero que esta pequeña confusión no sea motivo para que ellos se lleven una mala impresión. Al contrario, que nos entiendan, por favor, que a veces, por circunstancias, en este caso de cubrir requisitos, no se haya logrado”.
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El mezcal se ha terminado. El músico que amenizó la apertura de “Ordenamiento ritual” con sones con arpa jarocha se ha ido. Los visitantes de Puebla y Guadalajara han presenciado la inusual comunidad de caracoles y hadas, de garzas que descansan frente a la puesta de sol, de rituales alrededor de fogatas, de guerreros jaguar que gustan del futbol. La inauguración de la exposición que se aferró a existir está por terminar.
Antes de irme, pregunto a Fernanda Durán lo mismo que he preguntado a los cuatro artistas de Guadalajara con quienes conversé: ¿por qué valió la pena habernos reunido aquí hoy, para ver esta obra, pese a todos los obstáculos que implicó la gestión de esta muestra?
“Lo importante es que la gente entienda que por medio del arte nos volvemos más sensibles”, responde Fernanda sin chistar. “Y creo que esa sensibilidad se necesita en todos los niveles de la sociedad, desde el gobierno, desde nosotros como ciudadanos, porque entendemos que las cosas pueden funcionar cuando nos importa el otro. (…) Y con esta misma sensibilidad es la que yo espero que se manejen también desde la manera institucional, que vean que el trabajo es mucho, que se le invierten muchas horas, que los artistas llevan años trabajando y que todos necesitamos y merecemos respeto”.





