Un ser de arte llamado Don Anahí

Murmuring drone

Crystallizing galaxies

Spread out like my fingers

(Zumbido zumbante

Galaxias cristalizadas

Se extienden como mis dedos)

“Crystalline”, Björk

Don Anahí, cineasta experimental poblana, supo desde muy joven que era diferente: le gustaban las mujeres mayores, era extremadamente inquieta y creativa, todo lo que hacían las niñas o los niños de su edad le parecía aburrido. Cuando a los doce años vio por primera vez un video de Björk, la cantante, compositora y actriz islandesa, supo que no estaba sola, que había más “extraterrestres” viviendo en el planeta.

La niña espæcial

Su nombre legal en la Tierra es Anahí López Fernández, pero ella ha elegido ser Don Anahí, aunque antes se llamó “Árbol”. Su infancia fue muy feliz, retadora para su familia: ¿qué hacer con una niña a la que no le interesa ver la televisión, que juega a ser fotógrafa o exploradora, todo menos una princesa? La única respuesta que se les ocurrió al entender que era neurodivergente fue el arte: la inscribieron a una infinidad de cursos y talleres artísticos. Así fue encontrando su verdadera forma, más allá de la humana: la creadora.

“Cuando era niña, a todos mis amigos les gustaba el futbol y les gustaba ver las novelas […] En la pubertad, hablaban del novio, de la novia. Yo no me sentía ubicada. A pesar de que eran mis amigos desde toda la vida, yo me sentía un poco extraña. Y fue el arte, la creación, mi refugio”, dice Don Anahí mientras unas cuantas estrellas brillan en el pedazo de cielo que se ve desde el patio de su casa.

Fue esa época en la que conoció la música de Björk, una de las artistas que más le inspiran, y, de paso, el arte de Michael Gondry, quien dirigió los videos de “Human Behaviour”, “Army of Me”, “Isobel”, “Hyperballad”, “Jóga”, “Bachelorette”, “Declare Independence” y “Crystalline”. Para la Don Anahí adolescente hacer cine era solo un sueño, tan poco posible como viajar por el espacio. “Jamás creí que yo pudiera hacerlo real, que yo pudiera hacer en algún un momento cine experimental”, dice ahora que conoce su futuro.

Quizás por ello primero exploró la escritura, a través de poemas o cuentos. Cursó, incluso, un diplomado en creación literaria. El cine llegó a su vida como un meteoro, casi casi por azar, cuando en una materia de la universidad le asignaron hacer un cortometraje. Don Anahí hizo uno en stop motion o animación fotograma a fotograma​, una técnica que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. En él, un mimo se comía a sí mismo y la frase: “El problema no existe, nosotros lo inventamos”. A toda su clase le encantó.

Don Anahí es una cineasta experimental poblana que ha participado en varios festivales nacionales e internacionales. Foto: Cortesía Don Anahí

Así fue como Don Anahí pasó de escribir poemas a guiones, luego a grabar videos. Recibió su primer apoyo para hacer cine antes de salir de la universidad. Se trató de una convocatoria para un cortometraje sobre las adicciones. A ella no le gustó el resultado, pero le ayudó a que más personas conocieran su trabajo. Después hizo algunos videos informativos sobre el acceso al aborto para el Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr).

Con el corto Correrse no es mearse, que aborda las diferencias entre la eyaculación y la lubricación femenina, su trabajo empezó a tomar camino: el cine experimental. Ese proyecto fue seleccionado para participar en varios festivales: el International Film Bike Smut, en Oregon, Estados Unidos; el 28º Festival Les Instant Video, de Marseille, Francia; el Toronto International Porn Film Festival, en Canadá; el Festival Internacional de Cine Experimental, en México, o el Porn Film Festival, en Vienna, Austria. El universo comenzaba a alinearse.

Aceptarse mutante

De acuerdo con la académica Carmen Pérez Ríu, en su artículo “El cine experimental de mujeres: antecedentes y desarrollo del cine teórico feminista de los 70 en el Reino Unido”, esta rama comenzó con las incursiones en el medio cinematográfico de artistas vanguardistas, sobre todo surrealistas y dadaístas, como extensión de las artes plásticas a comienzos de la década de 1920. Si bien en un principio el grupo estaba formado casi exclusivamente por hombres, algunas mujeres artistas también hicieron trabajos emblemáticos. “A pesar de esto, la crítica y los medios de producción no siempre valoraron suficientemente la obra de las mujeres y a veces la excluyeron de los estudios teóricos y críticos”, apunta Pérez.

La obra de Don Anahí, según ella misma la define, mezcla diferentes formatos de proyección, como el video 360 grados, la realidad intervenida y el cine con literatura y el performance, lo que la hace transdisciplinar y fluida en géneros, como la misma autora.

En su primera etapa de creación cinematográfica, Don Anahí se ha enfocado mucho en los temas relacionados con el género, como lo han sido Fascismo genético, donde explora la intersexualidad desde el punto de vista cromosómico; Adiós a la licuadora, que toca el tema de la trata con fines de explotación sexual y la desaparición de mujeres; Mi género es una ficción, una exploración erótica desde su lesbianismo y la crítica social, o No nacemos lesbianas: renacemos lesbianas, corto que expone las dificultades de ser lesbiana y trabajadora sexual en un país como México.

Don Anahí dice que el arte es su arma de denuncia y propuesta. “Fui aprendiendo con el tiempo, justo desde mi lesbianismo, que no tenía que permitir que se me tratara de cierta forma”, cuenta. “El cine que yo hago es mi arma de defensa personal, porque así le muestro al mundo desde la sensibilidad quién soy, más allá de los perjuicios que se puedan generar sobre seres como yo”.

El lesbianismo, en el que se reconoce desde los diez años, no solo es su postura política sino también su fuente de inspiración, así como otras mujeres cineastas. En su obra Cómo sublimar al fantasma de mi histeria en X pasos, por la cual fue acreedora a la Beca de Innovación Artística del IMACP 2017 en la categoría de nuevos formatos de experimentación, hace un homenaje a las videoartistas Mimí Derba y Ximena Cuevas, reapropiándose de sus videos y mezclándolos con los suyos.

A continuación puedes ver un teaser de dicha obra:

Según la especialista Carmen Pérez Ríu, muchas otras cineastas experimentales “están muy preocupadas por la representación del cuerpo y la sexualidad femenina desde su punto de vista como mujeres”. Algunas de ellas, como Barbara Hammer, también reivindicaron el lesbianismo.

Otra de las fuentes de inspiración de Don Anahí son sus colegas trabajadoras sexuales independientes, cis, trans o de género fluido, que han decidido tomar la cámara y contar sus propias historias. Don Anahí ejerce el trabajo sexual y su primer largometraje, llamado Diario de unA putx, es autorreferencial y se entreteje con otros testimonios.

Esta pieza ha sido realizada durante varios años, desde que Don estaba en la maestría de cine en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México en 2018. En ese viaje, ha recibido la beca del Fonca de Jóvenes Creadores (2020-2021); apoyos del del Banco Santander (2020); el Programa de Residencias Artísticas de la Secretaría de Cultura (2023); de la New York Film Academy y de Laredo Film Society, ambas en Estados Unidos (2024).

El trayecto no ha sido fácil, sobre todo si se toma en cuenta que el Observatorio de Arte y Cultura, en su informe más reciente de 2019, evidencia “poca participación de las mujeres como creadoras en la Industria Cinematográfica Mexicana” y señala que “a las mujeres no se les otorga la responsabilidad de crear filmes de alto presupuesto, ya que generalmente obtienen proyectos medianos o pequeños”. Aunque no lo ha hecho sola, pues forma parte del colectivo Cines Mutantes, que abarca cines experimentales, expandidos, transmedia y más.

Fotograma del cortometraje “Adiós a la licuadora”

“Es encontrar mi lugar en el mundo, encontrar a más gente como yo, más allá de que sean heterosexuales o no, de que sean lesbianas o no, de que sean de clase baja o alta, lo que nos une es el amor por el cine que narra de formas diferentes, que narra de formas honestas, que narra con sensatez, que narra de formas distintas tanto en fondo como en forma”, dice Don Anahí.

Los cines mutantes se están organizando pese al apoyo limitado de los gobiernos terrestres, como el mexicano: de todas las películas que Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) fondeó en 2024, solo 2% puede considerarse cine experimental.

Futuro antiespecista y espiritual

Para Don Anahí, los proyectos futuros estarán enfocados en cosas distintas al género: quiere abordar, primero, las luchas antiespecistas, es decir, aquellas que se oponen a la discriminación de los animales no humanos. Después, se centrará en la espiritualidad. Según explica, ese trabajo tratará sobre “cómo se está generando conexión entre el mundo material y lo espiritual con la tecnología en diferentes culturas, sin extractivizar los conocimientos ancestrales”.

En esa odisea de hacer arte, Don dice que ha avanzado en valorarse a sí misma y su trabajo, en ser organizada y respetuosa con quienes colaboran en su obra. Reconoce, sin embargo, que en México hacer cine experimental es poco más un privilegio. “Yo veo un camino de muchas dificultades, pero, bueno, así es esto de vivir”, dice mientras se encoje de hombros y muestra sus dientes llenos de cuadros metálicos y delgados alambres plateados.

De acuerdo con información de la Secretaría de Economía federal, en México existen 19 mil 400 personas dedicadas a las actividades de dirección y producción artística de cine, teatro y afines, pero no hay datos respecto a cuántas de ellas son mujeres. Lo que sí se sabe es que su ingreso promedio mensual es de 4 mil 980 pesos, por más de cuarenta horas de trabajo semanal.

El especismo y la espiritualidad, próximos temas de la obra de Don Anahí. Foto: Cortesía Don Anahí

Según los apoyos otorgados por el Imcine en 2024, 23% de los largometrajes fue dirigido por mujeres, 32% contó con guionistas, 21% incluyó cinefotógrafas y 45% tuvo productoras a cargo. En las producciones de ficción, la participación de las mujeres alcanzó 38%; y en los documentales, 22%. Sólo 3.4% de películas corto o largometrajes producidas a nivel nacional en 2024 fueron de artistas de Puebla.

A la cineasta mutante le encantaría que este planeta le provea de oportunidades para producir contenidos que despierten el interés de todas las personas, que narren desde la propuesta y la integración del tejido social. Le encantaría que la Tierra le permitiera dedicarse solamente a ser directora y actriz de cine, pero, sobre todo, a vivir siendo ella.

“Una de las cosas que más amo es vivir, y vivir chido […] hacer que la gente que esté conmigo se sienta segura, a pesar de que vivimos en un mundo violento […] porque dentro de 4 millones de años la evolución del sol va a quemar todo rastro de vida en la Tierra, es decir, nada más estamos un momentito aquí, entonces, hacer de esta vida lo mejor para mí, para todas las personas que me rodean”, es el manifiesto de esta artista, que parece que vino del espacio.

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