‘La escritura es una práctica para sobrevivir emocionalmente’: Elena Salamanca

Además de una académica rigurosa y comprometida, Elena Salamanca es una escritora que encuentra en la poesía un campo de juego, un espacio terapéutico y una manera de estar en el mundo.

En entrevista con LUMBRERAS después de su paso por Puebla, en octubre pasado, la también curadora de arte e historiadora por el Colegio de México (Colmex) conversó sobre su acercamiento a la escritura y al arte, y sobre cómo esto ha atravesado su vida.

Elena Salamanca llegó a la escritura por un duelo. Sin embargo, su relación con la escritura no es dramática, sino lúdica y académica, profunda pero también de escape. La relación con la escritura, dice, es su trabajo y su terapia. Nacida en El Salvador, su vida, como la de todos, estuvo marcada por el contexto. Su padre fue asesinado durante la guerra, lo que marcaría su vida y con ello empezaría a escribir.

“Cuando era niña mataron a mi papá”, recuerda Elena en entrevista. “Entonces, después de su asesinato, yo empecé a escribir. Yo estuve escribiendo desde los nueve años (…) Mi mamá me dejaba escribir, me compraba mucho papel y no me censuraba (…) A los veinte años escribí una novela porque Alfaguara había abierto un concurso de novela. Si ganabas te publicaban. Fui finalista, pero no me publicaron. Ahí decidí que me quería dedicar a la literatura”.

Elena Salamanca estudió periodismo debido a las opciones que había en El Salvador. Luego haría una maestría en Historia en España y finalmente un doctorado en Historia en México.

La escritora Elena Salamanca durante su presentación en Puebla. Foto: Cortesía Secretaría de Arte y Cultura de Puebla

Elena Salamanca y su trabajo con ‘Guardianas de la paz’

En el libro Guardianas de la paz: historias Ilustradas de memorias y esperanzas, Salamanca recopiló testimonios de mujeres sobrevivientes de la guerra. El proyecto, que fue publicado por la Organización de las Naciones Unidas en 2025, buscaba poner a las mujeres —y sobre todo a mujeres rurales o desplazadas durante la guerra civil de El Salvador— en el centro de la historia, así como reivindicar su papel dentro del conflicto bélico.

“Me parece bien importante destacar de sus testimonios y las relaciones con la naturaleza, o sea, las relaciones ambientales que ellas tuvieron”, explica Elena. “Sus recuerdos de los ríos, sus recuerdos de sus milpas, su nostalgia por sus plantas, porque en los lugares a los que llegaban no podían sembrar milpas (…) Es una relación bien interesante que está en la memoria de las mujeres desplazadas. Los hombres desplazados tienen un lenguaje revolucionario, de guerrilla, no piensan tanto en estas relaciones con el alimento, con la vida. La convivencia con otras especies, que es la relación con un paisaje”.

Además, algunas mujeres bordaron sus testimonios en talleres dedicados a esta técnica. “La idea de familia que tejieron estas mujeres era que nadie se iba a quedar atrás y que todas iban a sobrevivir”, declaró Elena durante la charla.

Este libro, que está disponible para descarga, recoge testimonios y tiene diferentes ilustradores en historias testimoniales.

Los libro de artista

Elena Salamanca ha trabajado también en otro tipo de proyectos de escritura: libros donde fusiona su pasión por la naturaleza con su gusto por la plástica.

“Desde que era super chica, leía los domingos noticias sobre paleontología, arqueología, biología”, recuerda la escritora e historiadora. “Son temas que siempre me han gustado mucho, y tenía mucho conocimiento acumulado. Cuando mi abuela falleció en 2017, me contrataron para hacer un libro de divulgación sobre flora salvadoreña. Después, escribí un libro sobre la historia natural de El Salvador como una historia de duelos, pérdidas y violencias. Lo publicó en Puerto Rico el proyecto editorial La Impresora, de las poetas Nicole Delgado y Amanda Hernández”.

Este libro, llamado Incognita Flora Cuscatlanica, tiene como fuente varios herbarios que Salamanca había hecho con su abuela, quien le había enseñado a secar las hojas, las flores y otras partes de las plantas. El libro está escrito sobre las imágenes de este herbario en la técnica de impresión risográfica, un proceso análogo en el que se utiliza tinta de soya.

‘Selfie con padre’

Fue hasta 2017 que Salamanca escribió públicamente sobre su padre en el libro de narrativa La familia o el olvido. En el cuento “Selfie con padre”, la escritora indaga sobre su imagen, y sobre las fotografías que ella cargaba de su padre.

En 2025, este cuento fue publicado en Chile como libro objeto. En un pequeño y potente libro de artista, la escritora reflexiona y expresa la relación que tiene con su padre, con su imagen y sobre el parecido físico entre ambos. Es un libro que indaga sobre su memoria y sobre cómo la figura de su padre siempre estuvo presente.

Este libro de artista fue editado por la editorial Falso Azufre en Chile. Durante la pandemia de covid-19, sus editoras se sintieron identificadas con la pérdida de un familiar y decidieron publicar el libro del artista, que simula una billetera.

Las editoras bordaron y cortaron el libro manualmente en un gesto que resultó significativo para la autora: un acompañamiento de duelo y un acto restaurativo, ya que la muerte de su padre quedó impune.

“Como mi papá no tuvo justicia de ninguna forma”, dice al respecto, “es una forma en que otras personas me están ayudando a hacer como el duelo, porque los duelos son colectivos”.

Amor por las notas

“Siempre que escribo poesía también hago notas de autora”, señala Elena Salamanca, “o escribo algún ensayo donde hablo de todas las fuentes que usé, con quiénes hablé, quiénes son estas personas mencionadas, porque, como soy académica, debo citar, demostrar que está documentado y atribuir las fuentes, sobre todo si son fuentes orales de mujeres vivas”.

La escritora asegura que su traductor al inglés, Ryan Green, disfruta de estas notas, pues complementan el libro.

Es bien sabido que un escritor o escritora se forja leyendo. Entre los escritores que han marcado la voz de Elena Salamanca, están dos autores salvadoreños: Ricardo Lindo y Salarrué, un cuentista de inicios del siglo XX. Además, la autora también es admiradora de Mary Oliver, Ann Carson, Gabriela Mistral, Ernesto Cardenal, Anne Sexton, Virginia Woolf y Marosa Di Giorgio.

Me gusta leer a biólogos y biólogas que trabajan y estudian las primeras plantas”, ahonda. “Estoy trabajando también dos libros, uno de poesía y otro de ensayo, sobre ciclos de erupciones volcánicas. Entonces, trabajo con documento científico, porque me gusta mucho la ciencia”.

Con sus amplios intereses y lecturas, Salamanca nota que hay un momento en el que las investigaciones no dan más respuestas, entonces, “en esos espacios es donde puedes escribir poesía o donde surge la poesía”.

“Ahí está la imaginación, iluminación”, describe, “una especie de clarividencia que sienten los poetas que tienen, o responderte preguntas y que te inquietan”.

Actualmente, Salamanca escribe un ciclo de libros sobre desplazamientos de especies y seres humanos en Centroamérica.

Elena Salamanca en Puebla

Elena Salamanca presentó su libro Sin más que mis uñas, en algunos sueños, yo también he rascado la tierra el pasado octubre en Puebla, en el Centro Cultural San Roque. Este texto fue publicado por la colección de poesía de la editorial Tegus, especializada en libros de artista y ediciones cartoneras.

En el libro, la autora expresa su experiencia frente a una histerectomía y explora el duelo por un órgano y cómo su pérdida atraviesa su existencia. Además, la escritora unió estas pérdidas con los hijos muertos en su linaje, los de su tatarabuela materna.

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