‘Ballenas’ rompe el límite entre la ficción, la memoria y la puesta en escena

La obra de teatro Ballenas, escrita y dirigida por Rafael P. de la Cruz y cuya primera temporada finalizará con una última función este viernes 1 de julio a las 19 horas en el Centro de Bienestar Social de Xonaca (22 Oriente 2005, Xonaca), es un montaje donde se desdibujan los límites de la realidad, la memoria personal y la ficción.

Basada en las vivencias personales de los cuatro actores que integran el elenco —Oswaldo Durán, Analú Mendoza, Vid Torres y Francisco Vidal—, Ballenas es el resultado de un extenso periodo de experimentación en el que los miembros de la compañía independiente Sincronía Teatral practicaron tres de los géneros de las llamadas “escrituras del yo”: biografía, autobiografía y diario personal.

Comandados por el dramaturgo Rafael P. de la Cruz, los miembros del elenco realizaron, durante varios meses, ejercicios de escritura autobiográfica con tres preguntas —qué somos, qué hemos olvidado y cuáles son nuestras heridas— y tres conceptos como eje: memoria, instinto y biografía.

‘Ballenas’ se presenta en el foro teatral Xonaca. Foto: Josué Cantorán

“Depende del actor”, explica el dramaturgo Rafael P. de la Cruz en entrevista con LUMBRERAS, “hay cosas que de plano estuvieron muy pasadas, en el sentido de que casi no llevaron un proceso de dramaturgia, sino solo de afinación, de corrección, de estilo y de ritmo, como una cosa muy técnica, pero es casi todo el texto del actor”.

En otros casos, se realizó un trabajo de reconstrucción más amplio para dotar al ejercicio memorístico del actor de una estructura más tradicional, además de metáforas.

“Al final”, añade el también director teatral, “hay un proceso de ajuste en el que se dice quién es una ballena azul, quién una orca, y cómo se enlaza todo”.

El producto final es una obra teatral en la que cada actor tiene momentos de protagonismo y una especie de monólogo en la cuenta una historia de su infancia o adolescencia, o un recuerdo familiar importante para su historia personal. Hay quien recuerda con nostalgia la escuela secundaria, y alguien más narra con detalle, por ejemplo, la anécdota en la que su padre atestiguó un avistamiento de ballenas en una playa de la península de Yucatán.

Cada actor realizó un ejercicio de escritura del yo antes de comenzar el montaje. Foto: Josué Cantorán

Es justamente este mamífero el hilo conductor que une a las cuatro historias contadas en la obra de manera alegórica, pues, según confió Rafael P. de la Cruz a este medio digital, en una etapa muy inicial del proyecto la compañía pretendía hacer una adaptación de la novela Moby Dick (1851), de Herman Melville.

Además de este clásico de la literatura estadounidense, Ballenas contiene referencias al relato bíblico de Jonás y a la saga de películas Free Willy (1993).

“Queríamos hacer una adaptación”, narra el dramaturgo en entrevista, “pero, en realidad, durante el proceso nos fuimos dando cuenta del paralelismo entre las ballenas y los hombres, y decidimos ir por ellas. Después de diez meses, comenzamos a investigar sobre la metáfora, escribiendo más material, y en algún momento decidimos que ya teníamos esta historia y empezamos a hacer pequeños ensayos y a afinar”.

Las memorias de cada actor están acompañadas de material gráfico, como fotografías, documentos y recortes de periódico, que complementan la experiencia escénica a través de un proyector de acetatos y complejizan el estatus de Ballenas como una obra que deambula entre lo autobiográfico, lo ficcional, la puesta en escena y lo documental.

La producción de la obra estuvo a cargo de Eduardo Furiatti. Foto: Josué Cantorán

Además de ello, el propio Rafael hace breves apariciones en el escenario en varios puntos de la obra, en los que hace referencias metaficcionales con algunas alusiones al proceso de escritura y de montaje de la obra.

“En realidad”, explica al respecto el director, “hay una cosa que sucede con las escrituras del yo y con la memoria: tiene un límite entre lo que es verdad y lo que es ficción y la memoria como tal. En realidad no sabemos si lo que estás reconstruyendo como memoria realmente pasó. Entonces, nos metemos en el rollo de qué es verdad y qué es mentira, qué es realidad y qué es ficticio”.

Esta clase de preguntas teóricas surgieron en un proyecto previo de la compañía Sincronía Teatral, la puesta en escena Llanero, en la que dos actores acudían primero a una partida de futbol llanero y después reproducían la experiencia en escena.

El montaje fue escrito y dirigido por Rafael P. de la Cruz. Foto: Josué Cantorán

“Buscamos plantear al espectador una convención”, dice el director teatral, “en la que lo que están viendo es teatro, es ficción, pero también es nuestra biografía. Empiezas a detonar, a confundir. Eso es una búsqueda un poco más personal que hemos desarrollado como grupo”.

Las funciones de Ballenas se llevan a cabo en una amplia habitación acondicionada como foro teatral al interior de un centro cultural independiente integrado por vecinos del barrio de Xonaca que decidieron años atrás okupar un edificio abandonado por sus propietarios. Ello, a decir del director de la obra, implica repensar también qué piensa una compañía independiente sobre el teatro mismo.

“Quisimos renunciar a la ficción de lo que es el teatro, a esta cuarta pared”, concluye Rafael. “Hacemos teatro en un edificio que no estaba pensado para hacer teatro, que nosotros adaptamos. Me parecería un poco extraño querer hacer teatro convencional aquí, con un escenario a la italiana, sin poder ver a los ojos al espectador ni tocarlo. Aquí no, los tenemos al lado”.

Ballenas es una coproducción de las compañías Sincronía Teatral y Teatro Escarlata y fue producida por Eduardo Furiatti.

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